lunes, 27 de octubre de 2014

Hernán Melancolía.


Hoy me visitó un tal Hernán Ramos. Venía enojado, quizás con una sonrisa burlona. Lo dejé entrar, parecía confiable. Sabía perfecto que tenía un pisco, pero no se esperaba con que no hubiera bebida. Tomó un vaso con harto hielo y se sirvió como si fuera whiskey. Me miró fijo, y me digo: “lo pasai bien, vos”. Yo no me sentía tan bien, hace meses que venía enfermo, de esa amputación sentimental de la que te contaba. Habían pasado un par de cosas malas, me había acordado de ella, y solo de las cosas buenas. Eso me tenía mal. Muy mal. Alguien me habló de ella, y justo esa noche me agregó a una de esas malditas redes sociales. Me fumé un pito solo, solo, solo y quise recordar su pelo en mi cara. Sus manos en mi cuello. Su mano entrar por la manda de mi polera, para hacerme sentir inmortal, una vez más. Sentí su olor. Lloré un poco. Sin ganas. Snetí nuevamente. Pero sólo sentí un recuerdo. Hernán Ramos me miraba atento, con una ironía tranquila. Miraba el vaso, lo escrutaba como si quisiera buscar algo dentro. Me miraba de vuelta.  Le quería contar, para desahogarme. Me interrumpió, y me dijo que así era la vida… que los recuerdos son mentirosos, como esas mujeres que se casan por no estar solas. Que la vida da revanchas, que ojalá hubiera aprendido algo. Que no me olvidará de la estrella, de esa estrella. Se despidió y se fue. Y ahí me quedé yo. Con ese vaso servido, lleno de melancolía y un par de hielos. Hernán Ramos ya no estaba ahí, solo estaba yo.

domingo, 12 de octubre de 2014

Caso clínico.

"Es como si tuviera la capacidad de sentir, amputada" me contaba mientras bebía tragos largos y firmes de su piscola. Y siguió: "Sí, El amor amputado. La capacidad de entregarme, de sentir. Las ganas de salir al parque un domingo, de ir a una exposición y luego pasar a almorzar por ahí. No está. Estuvo, recuerdo, un par de años, hace un par de años con ella po, te acordai? Y hace poco un par de años... sí, estuvo" Yo lo miraba atento, con ojos achinados, tratando de entender. Continuó: "He escuchado que algunos amputados sienten picazón y hasta dolor en las extremidades que ya no están. A mí me pasa, más dolor que picazón, pero me pasa. Y no lo entiendo, porque han sido amputaciones voluntarias de partes que no me hacían tan feliz, y mientras te lo cuento, y lo pienso,  como que logro comprender, quiero entender. Quizás con el afán de quitar eso nocivo, pasé a llevar algo importante. Como las mujeres que abortan y su sistema reproductor queda tan dañado que nunca más pueden ser madres. Quizás, sea eso". Lo miré preocupado, y para cerrar la idea, me dijo "Tengo el amor amputado, y quizás sea mejor así. No sé, ojalá que no, no sé". Pedimos un par de cortos de pisco más, y comenzamos a hablar de cosas menos importantes, como el amor.


Def: *La amputación es el corte y separación de una extremidad del cuerpo mediante traumatismo (también llamado avulsión) o cirugía. Como una medida quirúrgica, se la utiliza para controlar el dolor o un proceso causado por una enfermedad en la extremidad afectada, por ejemplo un tumor maligno o una gangrena. En ciertos casos, se la realiza en individuos como una cirugía preventiva para este tipo de problemas. En algunos países, la amputación de las manos o los pies es utilizada como una forma de castigo para los criminales.[cita requerida] En ciertas culturas o religiones, se realizan amputaciones menores o mutilaciones como parte de rituales. Actualmente sólo se practica cuando se halla en peligro la vida, así como las heridas durante una guerra que a menudo requieren la amputación o accidentes de tránsito.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Memoria.

"no me acuerdo de nada" respondió al otro día, y era verdad, no se acordaba de nada. Pero sí se acordaba de los despertares felices, de los abrazos eternos, de los besos llenos de todo. Pero también respondía que no se acordaba. Pero el recuerdo era más que una espina en el zapato, en el corazón. Y ahí estaba, frente a la quita piscola, tratando de olvidarlo todo y no acordarse nunca más.

domingo, 3 de noviembre de 2013

De pie.

Desde chico me cargaron los pies. Los odiaba. Nunca entendí la razón de por qué nosotros los humanos teníamos dedos, si perfectamente podríamos haber tenido sólo pies y nada hubiera cambiado. Después me enteré que en la época de la colonia, los españoles más malvados, para retener a sus indios esclavos les cortaban los pulgares, para que así no pudieran correr y arrancar. Más los odié. Mi meñique izquierdo es bien raro, luego de un partido quedó medio doblado y sigue así, mirando para arriba, un poco. Hubo o hay, no sé, una especie de zapatos de mujer que dejaban ver, a través de un hoyito en la punta, el dedo pulgar. Me cargaban. Y las mujeres en chalas, tampoco me gustan, no sé, cosa mía, rareza mía, tontera, manía o fobia, mejor dicho. Eso hasta que conocí los tuyos, los primeros que me gustaron. Me acuerdo, y son lindos, suaves, delicados, tuyos, muy tuyos. Una mierda, porque ya no los tengo. Y los extraño, mucho. En serio. Ahora los vuelvo a odiar a todos, hasta que me los vuelva a encontrar o quizás qué pase, a estas alturas, es un misterio, un violento misterio.Quizás los odie para siempre, es mejor así, patas de mierda. Justo hoy me pregunté eso, cortesía de los tristes domingos.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Defensa.

Otra vez el agua caliente no funcionaba, así que se duchó con agua fría, como casi toda la temporada. Eran sólo las 7 de la tarde pero la oscuridad ya era total, así es el invierno, pensó él. Era el último jugador que quedaba y se vestía lento, como si quisiera alargar eternamente cada segundo, como si no quisiera salir de ahí. De pronto se escuchó un "clack" y sin compasión se apagaron las luces de todo el recinto. Guardó sus zapatos sucios, su toalla humeda, su camiseta mojada y se quedó estático, pensando. Suspiró un par de veces hasta que estalló en llanto. Levantó su cuerpo pesado, tomó aire y salió cabizbajo del húmedo y a esas alturas, maloliente camarín. Afuera lo esperaba su señora y sus 2 pequeños hijos. Les dio un beso a cada uno y ella le contó algo que pareciera que él no sabía: "perdimos".

3 lucas.

"En 15 minutos estoy allá, qué, en 13 mejor" decía el taxista, segundos después cortaba el celular. Yo iba un par de cuadras más allá, por lo que no me pareció extraña su conversación. "Me deja en la esquina" le dije, me miró por el retrovisor y asinitó con su cabeza. $2.890 decía el taximetro, le pasé 3 mil y le dije "déjelo así no más maestro, está bien". Me bajé del taxi y me paré fuera de su departamento, a ver si se encendía alguna luz o peor aún, si llegaba con otro. Luego de un par de horas decidí volver a casa, caminando. Hacía mucho frío para seguir esperando nada.

Deber.

Escupió al suelo y el rojo de su saliva golpeó con fuerza el pavimento. Tanteó sus bolsillos hasta que encontró un huérfano cigarro y se lo llevó a la boca. Le dio una fuerte bocanada, una sola y lo botó al borde de la vereda, justo en una posa. Miró al cielo, quién sabe por qué, quizás buscando ayuda en algo que él no creía, pero bueno, eso pasa a veces, tú sabes. y así, con la mirada perdida en rabia, entró nuevamente al bar, decidido a terminar lo que él no había empezado, pero debía terminar ya.

Números negros.

4 disparos. 6 botellas de pisco. 3 horas de fiesta. 17 minutos se demoró la policia en llegar. 3 puñaladas recibió el mayor de los hermanos. 1 de ellos logró escapar. 4 meses estuvo en coma el mayor. 5 años pasaron. 2 segundos tardó en reconocerlo. 8 minutos duró la discusión. 2 horas agonizó con la mejilla pegada al asfato. 0 testigos.

lunes, 29 de julio de 2013

El cobarde ambicioso.

Terminó la pega y se subió rápido a la micro, el día estuvo duro, era viernes y sus amigos lo esperaban en el barrio con unas cuantas "pilseners", la verdad, muchas más que unas cuantas. El tráfico hizo eterno su viaje, además de las ansias y por supuesto, la distancia: desde su trabajo hasta su casa había 8 comunas de distancia. En menos de una hora, entre chistes y risas, tomó más de dos litros de cerveza, dos de las clásicas botellas de vidrio , suficientes como para olvidarlo todo. Lástima que no olvidó cargar la bateria de su celular, porque cuando estuvo bien borracho, buscó su número y la llamó, una vez más con la esperanza de que ella contestara.

miércoles, 26 de junio de 2013

Vida.

Amé y me amaron, muchas más veces de las que merecí. Conocí la capilla sixtina, camine por Atenas y pasé más de 20 veranos en la costa de mi país. Vi un partido en el Olímpico de Roma y salí una decena de veces llorando del nacional. Me perdí en un París lluvioso, desperté con resaca en valparaíso, y me acosté borracho en Madrid. Te besé de día, terminé contigo en la tarde y me acosté contigo más de cien noches. Cien más. Mordí la mano que me dio de comer y fui leal y agradecido. Renuncié un par de veces, jamás a vivir. Tomé hasta perder la verguenza y me avergoncé de no haber tomado lo suficiente para sacarte a bailar. Muchas veces vi el amanecer, y vi salir el sol por el mar. Me rompieron el corazón, pero como viví con la desconfianza de escudo, nunca fue en mil pedazos, por desgracia. Y así podría seguir toda la noche, contándote lo que hice, lo que no hice y cuantas veces lo hice, pero continuaré más tarde. Es que me tengo que ir a vivir, tomárme un par de piscolas intentando ganarle segundo a segundo a la vida, como dijo Sabina, like a rolling stones.

domingo, 9 de junio de 2013

El peor de todos.

No, te lo juro que no es el lunes. El lunes hay cosas que hacer, la mente intenta subirse al siempre lleno vagón de la rutina. Pero el domingo, no tiene nada. Lo trato de salvar con almuerzos familiares e incluso trotes insulsos para despejar la mente, pero no, el domingo sigue siendo asqueroso. Pobre, sin expectativas, triste con demasiado tiempo para pensar. Dolorozo, gris incluso en verano y negro en invierno. Domingo asqueroso llenas tus minutos y segundos de amargo arrepentimiento y de cobardia. De dolores de estómago y de lo que algunos llaman "caña moral". Malditos los domingos, desde que abro los ojos hasta que los cierro mucho más tarde que los otros días. Por eso colo colo jugaba siempre los domingos, para darle una alegría al pueblo a la gente. En esta mierda de época del año no hay campeonato nacional y los domingos son como tomar bencina, o peor aún, ron silver. Mejor voy a dormir para olvidar este día de mierda. Domingo, tuve un conserje que se llamaba Domingo. AHora que lo pienso, con razón los domingo hay misa: para pillarte como un cordero y que pidas perdón por tenerle más estima a los otros 6 días de la semana. Domingo de culpa, domingo de arrepentimiento, te tengo mala.

jueves, 6 de junio de 2013

Hoy.

Por primera vez escribo desde la vida, sin filtro, sin nada. Estás fascinado, esperando que la vida te dé el sarpazo sin miedo, con ansias. Y puta, vida, te espero. Corajudo como siempre, entregado como nunca. hoy te salgo a buscar mierda. Terminé lo importante para que me sorprendas mierdad. Te amé linda, si de verdad y con todo el corazón, pero más amé la vida, esa vida que hoy me mata! para eso vive el héroe romano, para que su propio desitno lo mate. Ustedes se han de convertir en diosas, por quererme soportarme y mil veces aceptarme. pero yo estoy en otra, soy un "weba que cree que la vida es una historia magnífica! puta, perdón por creerlo. Yo sigo creyendo y por casualidad, sigo vivo. Y de pronot es eso. El día que deje de creer, es el día que deje de vivir.

domingo, 3 de junio de 2012

Se trata de.

La vida se trata de intentar. De ver qué pasa. De querer. De ir una y otra vez más. De chocar contra el muro, sin importar si lo pasaste o no. De luchar. De pelear. De caer, de tropezar, de levantarse y chocar una vez más. De hacer. Pero sobre todo, de intentar.

sábado, 26 de mayo de 2012

El otro.

Quién es. Qué piensa. Qué quiere. Qué siente ese weón que sale justo después de la tercera piscola. Por qué hace lo que hace. Por qué muerde. Por qué destruye. Por qué existe. Por qué pelea sin razón y sin decencia. Dónde nace. Nace del falso valor que da el alcohol cuando se mezcla con la sangre y la pequeñez de lo vacío, de lo pasajero, de lo banal. Dónde está el resto del día ese animal asqueroso. Me lo imagino sentado, en la oscuridad de una fría cueva, afilando sus armas para cuando le toque salir. Por qué sabe que al menos una vez por semana va a tener la oportunidad de vestirse de ti y salir a morder, a humillarse, a humillar, a destruir. Algún día ya no saldrá, ya no tendrá motivos y se quedará sentado para siempre, con sus planes maquiavélicos armados, con sus armas totalmente vírgenes y con su furia y saliva intacta. Pero hoy, especialmente hoy, él está preparado, listo y dispuesto para dejarte mal frente al mundo y para que implacablemente sientas vergüenza cada domingo por la mañana, cada viernes también. Tan fácil, tan duro, tan imbécil, tan malagradecido con la vida, tan soberbio como para dejar ir el amor, tan falsamente orgulloso, tan tú.

martes, 1 de mayo de 2012

amor.

Me tocó soñar por todo un año cosas maravillosas. Era una época increíble, no les miento. Amé como nunca pensé amar y me sentí tan amado como nunca me lo imaginé. Sentí que todo en la vida era posible, que las sonrisas nos alimentaban y las risas nos llenaban el corazón. No hubo ni un sólo día en que no me sintiera tan feliz como para soñar despierto, sintiendo que todo era posible. Felicidad le dicen, amor le dicen. No te miento, es en serio, imagina que incluso una mañana de sábado pude ver un edificio entero, entrar por una pequeña ventana.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Chu. Chu.

Cuando chico dibujaba pájaros. Y mi viejo se los llevaba al trabajo, orgulloso. Claro, él era dibujante y seguramente pensaba que seguiría su camino, primero con gusto, luego con miedo. Todos encontraban bonitos los dibujos. A la gente le llamaba la atención que los dibujara con las patas. Sí, las patas recogidas. Los otros niños les dibujaban alas y listo. La verdad, no tengo idea porque lo hacía. Yo creo que era para asegurarme de cuando aterrizarán, no se sacaran la cresta.

martes, 27 de septiembre de 2011

Tu espalda.

Ya no corro. Ya no sudo. Ya no me emborracho para tener valor. Los domingos ya no son domingos y los lunes son cada vez menos lunes. Ya no respiro cortito ni duermo con los puños apretados. Hoy te conozco. Quizás más de lo que yo quisiera. Aún así me reflejo en tu sonrisa. De tus ojos no voy a hablar, quiero parecer intelectual y no hablar de lo obvio. De tu risa tampoco. Quiero hablar de tu espalda. Tu espalda perfecta. Perfecta para mí. En aroma, en temperatura, incluso en color. Tu vida se ensambló conmigo a la perfección y me está protegiendo de las oleadas de ideas peligrosas y saltos al vacío. Gracias por tus manos abrazando mi cara. Gracias por tu espíritu. Gracias por regalarme tu sonrisa. Ya no corro, porque lo que perseguí por mucho tiempo, hoy está aquí, conmigo.

lunes, 25 de julio de 2011

Buena maldición.

Así como los zapateros. El reparaba. Pero no reparaba electrodomésticos ni nada material, él reparaba vidas. El no pidió ese oficio. Es más nunca le gustó, nunca se sintió dichoso de hacerlo. Para él, estaba más cercano a sentirlo como una maldición. Porque él quería ser el malo de la película, romper, morder, besar, sin sentir nada. Pero no, él hiciera lo que hiciera, arreglaba personas. Escuché por ahí que ya renunció a esa loca idea de ser malo (contra su voluntad, está claro) y se resingnó a vivir su vida como si esta, fuera una película mala, de esas donde los buenos ganan y los finales son con atardeceres eternos.Al menos gané, se repite a cada segundo, sin convencerse.

lunes, 20 de junio de 2011

corazón de plata.

Hoy te quiero contar una historia. No sé si es de héroes. No es griega, ni es romana. Es chilena. No es de la conquista. No es de un mapuche engreído. No lo sé. Es solo la historia de un chico pachorrriento. Un chico sin historia, pero que creyó siempre en el futuro. Un chico que desde chico, tuvo hambre de grande. Un chico colocolino que cuando se fue a inscribir a la escuela de fútbol del archirrival, por culpa de la cercanía, preguntó si podía jugar con la alba abajo, pegada al pecho. Es un premio al que partió sin nada, a parte de sueños, un par de pesos y un bolso prestado al viejo continente. Al que renunció a todo, a lo hombre. Al que se la jugó con todo. Al que decidió, forzadamente, volver sin haber ganado nada. Al que renunció cobardemente, no volver a intentarlo. Al que levantó cabeza y metió orgullo, corazón y rebeldía en todo lo que hizo. Al que lloró silencioso. Al que se comió la mierda. Al que se levantó, mañana a mañana bajo una luz de esperanza. Al que soñó con algo grande. Al que lo vió. Al que luchó, hasta el final como los protagonistas de los libros. Al que sangró. Al que lloró. Al que sangró y lloró. Al que sangró más de lo que debía. Al que no se amilanó. Al que volverá. Al de dientes apretados y pierna en ristre. Al que no baja la guardia. Al que le sigue doblando la mano al destino. Al que sigue, hoy más que nunca, con más fuerza y con mayor razón. Sí, en este momento, al que quizás por primera vez ve al maldito y cobarde destino, pedir la hora para no seguir perdiendo.

domingo, 8 de mayo de 2011

Nadie.


Hoy murió algo, pero nadie lloró. Nadie fue al funeral. Nadie lo notó. Hoy murió un recuerdo añejo. Hoy murieron besos que hoy son sólo un historia en blanco y negro. Hoy murio algo y a nadie, ni a ti ni a mí, nos importó.

martes, 3 de mayo de 2011

Peligroso.

"Bin Laden, muerto a los 54 años, tenía las cualidades que definen a la gente más peligrosa: fe en el propio destino, incapacidad para la duda y una considerable dosis de suerte" Periódico El País.

domingo, 17 de abril de 2011

El llamado.



Desde que se subió a la micro no puede dejar de mirarla. Era perfecta. Era ella. No había duda. tenía que hablarle. tenía que intentarlo. Un deseo incontrolable. En un segundo me imaginé acostado con la cabeza en su vientre mirando al cielo pensando en nada más que ella. Todo eso pensé, en un segundo. Ni me imaginaba como se llamaba pero sabía que su nombre me iba a encantar. Pasaron sólo 3 paraderos y me decidí. Una locura. No perdía nada. A lo más me decía "que te creís" o "estoy casada" o simplemente no me pescaba. En el fondo sabía que iba a reir y el resto, había que jugarlo. Me levanto del asiento. Camino hacia donde está y ella saca el celular. La llamaron. Habla. Y mientras eso pasa, su rostro cambia del cielo a la tierra. En dos segundos, sí, dos segundos, se pone a llorar. hacerca su mano al pilar y toca el timbre con angustia. Las puertas se abren. Ella baja corriendo. Sus ojos se pierden en tanta angustia. La miro, paralisado. No entiendo. Yo sigo en la micro. Ella para un taxi y se va llorando a quizás que parte.

miércoles, 6 de abril de 2011

el riesgo de lanzar bombas.

todos los soldados lo aprenden, pero aún así muchos han perdido la vida. He visto manifestantes cometer el error, entre barricadas y carros policiales. Todo el mundo sabe pero a muchos le sigue pasando. Y es que cuando uno quiere lanzar una bomba, tiene que entender que existe el riesgo de que esta, explote en la mano de quien la lanza.

jueves, 24 de marzo de 2011

Las virtudes. (M. Bielsa)

"Uno vive y necesariamente necesita jerarquizar virtudes, decir éstas son las virtudes que rescato en los demás y quisiera para mí, que respeto, que valoro. A mí el deporte me dio ese parámetro. Yo aprendí por el deporte que la generosidad era mejor que la indiferencia, aprendí el valor de la significación del coraje, aprendí la importancia del esfuerzo y aprendí lo trascendente de la rebeldía. Son los tres o cuatro elementos con que yo después traté de orientar mi vida. No necesariamente tienen que ser ellas las elegidas, pero sí es indispensable que uno sepa cuáles son las virtudes alrededor de las cuáles quiere vivir."

jueves, 3 de marzo de 2011

y bueno.

todos piensan que son los mejores. que están elegidos para algo más que esto. al menos a mi me pasa. a no todos le pasa? cómo? hay gente que le gusta esto? nah! en serio? es que hay gente para todos los gustos, y por suerte, como decía don lalo, "a nadie le falta Dios".

domingo, 27 de febrero de 2011

El 9 de mi barrio.

Un enganche, una gambeta, nunca. Es que al negro no le podías pedir lujos, porque el talento no le daba, para nada. Aún así, verlo era un espectáculo. Desde muy pequeño se enfrentó a los defensas más duros del barrio. Y para eso no se necesita talento, se necesitan huevos. Le tocó ser hincha de Colo Colo en una zona totalmente dominada por hinchas del archirrival. Si un día le tocó jugar con unas 20 miradas asesinas y el ruido de sus cortaplumas golpeando la reja que bordeaba la cancha. El negro no se amilanó, más por inmadurez que valentía, y fue todo el partido para adelante, metiendo como un toro enceguecido. Logró anotar una docena de veces. Guapo, furibundo, brutal. Desde los 13 que jugaba religiosamente todos los domingos y un par de días a la semana más y así hasta los 17. El mito decía que ya había marcado mil goles. Si me preguntan a mi, yo creo que más, varios cientos más. La cancha le quedaba a dos cuadras exactas de su casa y a un par de cuadras más, tenía el estadio nacional. El mismísimo estadio nacional, como no iba a ser futbolizado el negro. También supe que fue su abuelo el que le metió la pelota en la cabeza y su mamá lo llevaba al estadio a ver la selección. Sí, su madre. A mi me tocó verlo varias decenas de veces jugar, en los típicos campeonatos que el barrio organizaba. Y me tocó verlo guapear con defensas que por ejemplo, luego estuvieron presos. Patos malos. Pero él, siempre fue en busca de todas las pelotas como si fueran la última. Siempre. Y se ganó codazos, fouls malintencionados, y varios garabatos de alto calibre. Me tocó verlo parar la pelota con el pecho y meter una chilena impresionante. Me tocó verlo cabecear un corner sn su propia área, para meterla en el arco enemigo. Usted me va a decir “era Baby Fútbol”, pero yo le pregunto si usted ha visto algo semejante. En serio, le pregunto. Yo he visto un par de miles de partidos en esa cancha y nunca he visto algo así. También lo vi hacer goles desde el suelo, como el que un día hizo Martín Palermo en la bombonera, por la libertadores al mismísimo Colo Colo. Y Palermo es ídolo por eso, por sus goles llenos de esfuerzo, garra, insitinto, coraje, no por su talento, porque tampoco tiene. Porque yo le digo, todos los fin de semanas veo cabros que se pasan a todo el equipo rival, que se devuelven y terminan la jugada con un gol de taco. He visto miles, pero lo que hacía el negro, jamás en mi vida lo vi. Una vez lo bajaron fuerte, con una patada malintencionada. Y quedó en el suelo varios segundos. Y en el barrio no hay camillas, no hay médicos, no hay fair play y ese spray que se echan los jugadores, no se conoce. Con la canilla y el codo sangrando, tiró el penal. Un puntete al fondo de la red. y Siguió jugando como si nada, la media hora que quedaba. Hizo una media docena de goles más. Y se fue con el triunfo en el bolsillo. Días después me tocó verlo tomando micro, con la rodilla inmovilizada por una férula, un yeso que lo acompañó por varias semanas. Jugó lesionado la mitad del partido, usted sabe lo que duelen las lesiones de la rodilla, pero el negro corrió y metió tanto, como para que nadie lo sospechara. Así es en el barrio, así se mete y así se sobrevive. Nunca hubiera llegado a ser profesional, le repito, no era talentoso, no era “bueno pa la pelota”. Quizás ni siquiera hubiese podido jugar en tercera, porque no hubiese aguantado el ritmo de un partido de once por lado. Pero siempre metía, como si fuera su último partido. Y un fin como el que tuvo, no se lo merecía. A mi me tocó verlo tirado en el suelo la noche del 11 de septiembre, día que se celebra en Chile lo que usted sabe. Venía tranquilo con su amigos, y una cruzada distraída en la avenida más cercana a su casa y un conductor distraído, le quitaron la vida. Estuvo como 30 minutos tirado en el suelo. Yo lo vi, yo llegué a verlo, sí, a despedirlo sin saberlo. Una treintena de personas lo rodeaban, las micros pasaban lentito por su lado y los curiosos eran testigos de su ocaso, sin saber quien era ese chiquillo. Ellos siguieron por su lado, y quizás contaron en sus casa que vieron a un cabro botado en el suelo, atropellado, y luego prendieron la tetera y se tomaron un té. Pero esa gente que estaba ahí, que lo había visto desde chico pegándole a la pelota, jugando de esquina a esquina en la calle de su casa, haciendo paredes con la cuneta, o le había reclamado porque había roto un vidrio, esa gente iba a quedar con un dolor clavado en su memoria. Yo llegué poquito después del accidente y el negro como siempre, tiraba la talla. ¿Cómo? se preguntará usted. Es que por eso era querido el negro. Por eso además, era un personaje. En la cancha era una bestia, pero en la vida, en la vida era un “loco lindo”. Siempre con una sonrisa en la cara, siempre con una talla, iluminaba los lugares con sus carcajadas, con su alma. Su padre fue el que llego primero de su familia a verlo y en su cara vi que la vida se le iba a él también. Segundos después llegó su madre y de eso, de eso no quiero hablar, no te quiero contar, porque no, no se puede explicar. No me atrevo. Pero imagínate la pena más grande y multiplícala por todo el amor de una madre a un hijo. Disculpe que me quiebre, pero no hay palabras. Segundo a segundo, al negro se le iba apagando la vida. Todos lo vimos, todos lo lloramos. No se merecía un final como ese, pero usted ya sabe como es la vida. Muchas veces es justa y otras veces no lo es tanto. Mientras se le apagaba la vida, el negro entró como en un sueño y comenzó a delirar. y dijo algo que todos escuchamos clarito, yo estaba ahí, yo no le miento. El negro seguía jugando pero esta vez, al parecer ya no estaba en su cancha de siempre, en la del barrio. El negro ahora estaba en el lugar que siempre soñó estar y aprovechó la ocasión para decir lo que supongo, siempre soñó decir en un estadio lleno, al final de un partido importante: “a mi madre que siempre creyó en mi, te amo, celebramos en casa".

Malas coincidencias.

Se me enredo un dolor con un sueño. Una alergia con un resfrío. Todos perdimos, así nos daremos cuenta. No estoy seguro de que tanto daño haga esta bomba. Tengo una esperanza oculta, de que un día todo vuelva a ser lo mismo. Lo que queda es guardar el secreto. Esconder el orgullo y por sobre todo, cerrar la boca.

domingo, 6 de febrero de 2011

Defensa.

Cuenta la historia que Elías Figueroa, para muchos el mejor jugador de fútbol Chileno de la historia, era famoso por dos cosas: su elegancia al salir jugando después de un furibundo ataque y también por su fiereza al marcar a los delanteros del equipo contrario, sin escatimar en violentos artilugios como el codo a la altura del rostro, la patada corta, el puñete en el bajo vientre, etc… Luego tuve la suerte de conocer al gran defensa de Colo-Colo, Lizardo Garrido. Él era un jugador leal, pero muchas veces se veía obligado a jugar sucio, claro, era parte de su oficio. Pero Lizardo no se hizo famoso por sus patadas, ni sus entradas fuertes al límite de la roja, no señor. Garrido fue famoso por su cintura, que le otorgaba la capacidad de “quebrar” al rival y salir jugando sin mayor dificultad. Finalmente llego a los dos defensas que marcaron mi vida, Don Pedro Reyes y Javier Margas. Y aquí me quiero detener, no por que ellos sean los más talentosos, para nada. Es más, creo que si hubieran sido talentosos, jamás les hubiera escrito unas líneas, no. Esta dupla de centrales, que nos llevaron a Francia 98 no eran nada del otro mundo. “3” clásicos y apodados como las "torres gemelas" (tanto por su altura como su inmovilidad) eran defensas limitados pero voluntariosos, corajudos, aguerridos, ¿qué más necesitamos?. Lentos, pero solidarios, de talento modesto, pero fieros en la marca. Un ejemplo, de todas maneras, ellos son un ejemplo. Ahí te espero hoy, amigo del ayer. Con el codo en la cara. Con el pié en ristre, a lo uruguayo. Porque no, no quiero perdonarte más. Esta película ya la vi, y no la quiero ver más. Te devuelvo todo lo que me diste, todo porque esta noche, no me importa. Ahora la despejo desde adentro, y así como lo hizo don Elías, espero a que se ilumine mi cabeza, pero no para marcar un gol de antología, si no para que me borre que algún día estuve sentado en tu mesa. No te perdono y me alejo sin si quiera intercambiar mi camiseta. No hay aplausos, no hay flashes. Ya no hay nada.

domingo, 30 de enero de 2011

El final.

Todo va a estar bien, le repetía cada 5 segundos, pero eso no la tranquilizaba para nada. Las alarmas de los autos, los fierros doblados por la rabia de la multitud eran más fuerte que un par de palabras, mucho más. Todo va a estar bien. Estamos en un rincón de la casa antigua, la de los abuelos. Un estruendo revienta las ventanas, el vidrio cae afilado sobre el parqué. Todo va a estar bien. Le pido que cierre los ojos, que todo pasará. La puerta cae fulminada de un golpe. Todo va a estar bien. Ahí vienen, corriendo, furibundos, ciegos. Ya no queda tiempo, pero yo le sigo repitiendo con la voz más amable que tengo: Todo va a estar bien.

sábado, 29 de enero de 2011

De canción.

mala memoria o perdido como siempre.

Tengo problemas con mi memoria y no es el alcohol, no señor. Es mi mente que me hace trampas, o es esta maldita personalidad que me tocó, que me esconde lo bueno de la vida y subraya lo malo, para que todas las mañanas me levante a la pelea con más ganas. Porque no me acordaba que en Paris, un día me perdí y caminé por horas. Sali al centro solo y tipo 7 tenía que llegar a su casa, para que saliéramos a visitar a una de sus amigas. Llegué tarde. Y llamé por teléfono a mi amiga, desde un teléfono público y en su 30% de español y 70% de francés me explicó como llegar donde ella estaba. Me dio un par de indicaciones y 4 nombres de calles y colgamos. Escribí los nombres de las calles en la palma de mi mano y partí. Error. El que la lluvia borrara paulatinamente la información escrita fue lo peor. Mi nulo manejo del francés y mi traducción de los nombres de las calles al chileno ,me dejaban perdido en un punto muerto. Caminé, mojado por la calle. Estación Charonne del metro parisino. Cuando de pronto veo a un par de hombres en la puerta de un Bistro. Me acerco, sin mucha fe, y esperando que en su idioma natal no me entendieran nada, y yo siguiera por ahí, caminando a mi suerte. Les dije, lentito, sí, como el mítico chiste de Sandy: Ho-la, us-te-des sa-ben- como- pue-do lle-gar a es-ta –dirección, mientras estiraba mi palma llena de tinta que la lluvia ya se había encargado de esparcir. Ellos ríen. Yo no entendía nada. Uno de ellos me dice: Che, loco, que dirección buscás? Listo. Los argentinos sacaron su iphone, buscaron el mapa, juntos tradujimos el jeroglífico de mi mano y ya estaba totalmente direccionado. Me despido de los argentos. Camino. Paso a un minimarket a comprar un vino, para no llegar con las manos vacías. Y con una sonrisa de oreja a oreja llego a la caja. De pronto en la radio, comienza a sonar una canción conocida: LLAMADO DE EMERGENCIA!, en Paris. Flaite, pero buena onda. Salí. Llegué a la casa donde estaba mi amiga. Comí quesos con galletas. (al menos 7 tipos de quesos distintos) me reí de chistes en francés que nunca entendí. La amiga de mi amiga conocía a Víctor Jara. Me emborraché un poco. Se me olvidó lo mojado que estaba. Estaba perdido en Paris. Perdido, como siempre. Pero esta vez, de casualidad como siempre, había encontrado el rumbo.

viernes, 28 de enero de 2011

Boca Fresca.

Esa mañana me levanté y vi que ella estaba en el baño, mirándose en el espejo. Me acerqué silencioso y la tomé sin darle la oportunidad a que pudiera hacer nada. Acerque su boca hacia la mía. Nuestros labios chocaron. El agua helada, hacía que su boca se sintiera como una fresca brisa playera. Como una de esas mañanas en las que amanece nublado, pero uno tiene la seguridad de que más tarde, el sol finalmente saldrá. Siempre y seguro.

miércoles, 26 de enero de 2011

Un trato.

Te cambio mis ganas por tus ganas
Tu boca, maldita hermosa boca, por mi risa
Tu cuerpo perfecto por mi carácter imperfecto
Mi orgullo, te lo cambio por tu pasado
Mi pasado te lo cambio por nuestro futuro
La injusticia de lo hecho, te lo cambio por lo posible
Lo que no hemos vivido, por lo que viviremos
Un viaje que no existe, por una conversación de cerca
Te cambio mi mirada, por la tuya
un amor mío, por mil tuyos
Y tu coquetería, por la exclusividad de mis miradas.
Mis mil canciones te las cambio por tu “al final hay recompensa”
Pequeña princesa, te lo cambio todo
Por una tarde contigo. Una tarde conmigo. Una tarde infinita con nosotros.

domingo, 16 de enero de 2011

De messenger.

si la weá no resultó filo hay q estar contento porque uno es capaz de querer a otra gente y punto.
esa pura sensacion de que sí hay gente que te puede gustar y sentir cosas buenas por otros es bueno, hace bien.

domingo, 9 de enero de 2011

De película 2

- You know you can't make her happy.
- Gonna try.

No morder.

Me voy. Aunque no lo creas, agradecido. No soy tonto, soy rencoroso, perotonto, no. Sé que viví en la época de oro, donde las cosas sobraban y las vacaciones eran largas. Estoy agradecido y siento que una vez más, el destino me protegió y me dejó de su lado. Pero ya no es sano. Gracias por todo. No quiero seguir mordiendo. No es justo. Tengo rabia, que pensaba que no hacia daño. Pero lo hace. Y te hace daño a ti, a ti, que no necesitas que alguien te haga daño. Es el curso de la vida. Es la ley de la vida. Yo y mi maldito y asqueroso ego no cabemos en esta casa. Me doy vergüenza. Pero me voy. Me tengo que ir. Un beso. Te visitaré y ya verás. Todo será mejor. Todo estará mejor.

domingo, 2 de enero de 2011

Quiero.

Quiero una como tú. Sí, como tú. Para mirarte, para tocarte y sacarte a pasear. Quiero morderte esa boca tuya y después no pescarte. Quiero que esperes mis llamados y yo no te llame aunque me muera de ganas por escucharte. Quiero que salgamos toda la noche y que te enojes conmigo porque no te beso tanto. Será sólo una pataleta porque no me separaré ni un segundo de tu boca, te lo juro. Quiero decirte los buenos días, y las buenas noches. Quiero que me lleves a los bautizos de tus sobrinos. Quiero hablar con tu abuelito de fútbol y poner la mesa los domingos. Quiero invitarte a la casa de la playa. Quiero que no pares de reir de lo que digo y que me mires con ojos de enamorada. Quiero llevarme “no tan bien” con alguno de tus hermanos. Quiero dedicarte canciones y que años después te acuerdes de ese momento con una sonrisa. Quiero llevarte al estadio. Quiero comer pan con palta una tarde de Abril. Quiero que vayamos al campo con amigos. Que tú me mires mientras yo hago el fuego, después quiero que bailes conmigo toda la noche. Toda. Quiero que llores porque nunca imaginaste quererme tanto y quiero que te veas conmigo cuando viejitos. Pero sabes lo primero que quiero. Que lo nuestro no sea imposible. Sí, eso es lo primero que quiero. El resto, si me preguntas a mí, puede esperar.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Pero no te rindas, tampoco.

No, eso no es amor. Tú sabes lo que es amor, lo viviste. No inventes, no trates de actuar, no trates de llenar ese vacío con un falso sentimiento. No te creo. Cada uno eligió su destino. Ojalá seas feliz. Pero no me vengas a decir a mí, que estás enamorada. Porque estoy seguro que no te has tirado sobre la cama, mirando hacia el cielo dando las gracias por haberlo conocido y no has botado ni una lágrima por extrañarlo. Estoy seguro. No me digas que el tuyo, el de ahora, es un amor maduro, un amor más grande. No pues, no nos engañemos. No te engañes tú, que yo he perdido varias cosas, pero la memoria y la vergüenza las tengo intactas. Porque no te dejaste crecer las uñas por él, ni tampoco fue él el que te convenció de que usaras jeans, él no te digo que eras la más linda del mundo, convencido. Es más, estoy seguro de que no has hecho el amor con él en el atlántico, que no le has besado las lágrimas y que no has sentido que pierdes el aire y el corazón cuando lo ves. Y ojo, que no digo que no haya cariño, porque se ve que lo hay, pero el amor es distinto, tú sabes. Estoy seguro que en este par de años no has sentido ni una brisa de ese huracán que una vez te tomó por la espalda y te hizo vivir tanto tiempo con los pies muy lejos del suelo. No vives por él, y sin conocerlo, sé que él no vive por ti. Se nota, se huele, a kilómetros. No escucho a la gente decir que añora tener una relación como la tuya y lo que es peor, no veo a nadie queriendo arruinarla. Eso sí que es una síntoma grave, de que lo tuyo, no es algo grande. Ahora sé que planeas casarte. Ja. Y bueno, todos sabíamos que eso iba a pasar. Aún así, te deseo lo mejor, te lo juro. Que seas feliz, que tengas una casa grande y hasta un perro, como ese labrador que un día te quise regalar. Pero te pido algo, lo último que te pido. Por favor no te mientas, que amor como ese que viviste cuando amanecían tus 20, no lo vas a volver a vivir jamás. Pero espera, no te vayas. Tampoco quiero que te rindas, porque si algo te enseñé en la vida, que no existe lo imposible.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Lunes.

No importa. Quiero chocar con ese muro. Kamikaze. Sin mirar. Sin miedo. Eres tú. Soy yo. Y nadie más. Me meto todo al bolsillo. Sin pensar, de nuevo. Y qué? Es el momento. Quizás no. Yo quiero. Sin miedo. Y si vuelvo, volveré. Y si pierdo. Perderé. Incluso si me arrepiento, no tendré problemas en hacerlo. Pero no, no lo haré.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Demonios.

Todos luchamos contra algo. Al menos eso quiero pensar. Todos tenemos una piedra en el zapato que no nos deja caminar y que se convierte en la madre de todas las batallas. Más temprano que tarde esa rabia se convierte en las ganas con las que uno se levanta mañana tras mañana. Es eso que te hace morder fuerte cuando estás durmiendo. Eso que te hace tener los puños apretados cuando no haces nada. Eso que las tardes de domingo te incomoda. Quiero pensar que a todos les pasa, que es normal. Que la comodidad es algo malo y que lo más normal es que uno, no de un paso y ya esté pensando en el próximo.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Otros tiempos.

Un día leí un libro que tenía mi vieja (de esos libros para leer en el verano y que se ponen de moda un par de meses) que postulaba lo siguiente: La vida no termina con la muerte, es más, nuestras almas son una especia de entes que viajan en el tiempo y viven en distintas historias y cuerpos. Es decir, tu hoy eres un periodista, pero en otra vida fuiste pintor, y más atrás quizás estuviste sentado en la mesa de algún castillo medieval. Pero eso no es lo interesante, (o lo más interesante) ya que aquí viene lo mejor: Hoy tu tienes amigos, familia y personas que te rodean. Bueno, esas mismas personas o "almas" están contigo siempre, pero con distintas posiciones, por ejemplo hoy, tu hermano menor, en otra vida quizás fue tu mejor amigo, o tu padre fue tu hijo, es decir, los núcleos y relaciones de alguna forma se "repiten", porque las almas cercanas siguen estando juntos, pero los roles son al "azar". Por qué esta reflexión. Por nada. Te lo prometo. No es porque crea torcí el brazo al destino. No. Porque la destino no se le tuerce. Y a mi, las tardes de angustia no me duele el brazo. Porque no es sólo eso lo que torcí en mi vida.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Normal sin alas.

Que pasa si ya no quiero ser el más inteligente de la clase ni el que tira la mejor talla. Si ya me aburrí de intentar sacar a bailar a la más linda de la fiesta y hacer cosas para que los demás se impresionen. Què pasaría si hoy me dieran ganas de tener lo mismo que el resto: un auto, una casa y una polola. Que pasaría po, ah!. Si me aburrí de jugar al bacán y ahora ni siquiera me dieran ganas de jactarme de tener los amigos más divertidos. Chucha, suena a madurez. Pero ojo, que si lo pensamos bien fríamente, por más que me lo haya creído alguna vez, nunca fui tan bacán, nunca saque siempre a la más linda de la fiesta y no tengo los amigos más entretenidos (es más, tengo algunos bien bien bien fomes). Es así como un fin de semana en la playa, las preguntas le ganan a las respuestas y, de pronto, en medio de una brisa marina, uno se mira a sí mismo, y ese "mismo" está sentado en una silla de playa, tranqulito tomando coca cola light y leyendo los avisos clasificados del Mercurio con los ojos clavados en la sección "autos nuevos".

domingo, 24 de octubre de 2010

Una noche iluminada.


Fue una noche, creo de verano. Nos encontramos en la fiesta de una amiga. Aunque tu nunca supiste, ella, sí, ella pudo en algún momento ser algo más que eso. En esa época tú ya tomabas vino, yo ya estaba sumergido entre unas cuantas piscolas. Luego de varios minutos, tal vez horas, tomamos la decisión. Salimos escondidos bajo la mirada cómplice de los asistentes y los comentarios impertinentes de los lejanos. Nos subimos a un taxi como si fuera el último, entre besos mojados como sacados desde el mismo lugar donde guardé nuestras imágenes. Sí, de lo más profundo de mis recuerdos rojos. No hubo preguntas, quizás un par de palabras que no vienen al caso. Nos dimos cuenta de lo que estaba pasando cuando ya estábamos envueltos entre esas olas con olor a sábanas. El vino había hecho efecto, pero su poder no se comparaba al de la pasión guardada, la pasión que en ese momento se desataba como una rabia demoníaca acompañada de tus suaves manos enredadas en mi amor censurado. Fueron un par de horas que parecieron minutos perdidos en el tiempo. El sol entró por la ventana y ya no estabas. La resaca me hacía abrir los ojos en un porcentaje menor a mi impresión. ¿qué había pasado? ¿había sido cierto?. Me levanté con las fuerzas que me quedaban y me paré frente al lavamanos. Eché a andar el agua y solo su ruido calmó mis dolores. Puse mi boca bajo el chorro y pareció sanar mi sed al menos por un rato. Aún desorientado limpié el gran espejo con una de mis manos y ahí lo vi. Las huellas de tus uñas enterradas en mi hombro eran el testimonio perfecto de que yo había sido tuyo y tú, nuevamente habías vuelto a mis brazos.

Estación recuerdos.

Después de un largo día, los ojos ya se me cerraban y así, de un segundo me encontraba un escenario absolutamente irreal, mezcla de varias casa conocidas. Frente a mí, mi abuelo. Él como siempre, yacía apoyado en su viejo bastón vistiendo esa camisa verde agua que tanto le gustaba. Se acercó, lento y cansino como siempre, me tomó del hombro como solía hacerlo, pero esta vez, me miró tan profundamente a los ojos, que el corazón se me detuvo por varios segundos. Entonces, muy preocupado, me dijo: “Estación terminal Escuela Militar, se les ruega a todos descender del tren”.

domingo, 3 de octubre de 2010

Las bestias.

Tropezaste. No es una novedad. Pero está vez te descuidaste y el error hizo que te entregaras en bandeja a las bestias. Cometiste un error. Entraste por un segundo a la oscuridad y esos cobardes mostraron los dientes. Afilaron los cuchillos que tenían escondidos, disimulando su envidia con risas de papel. Hoy disfrutan del festín. Lo disfrutan como nunca. Te lo merecías y tienes que soportarlo. La habías sacado bien barata, lo sabes. Algunos iluminados luchan por ti. A brazo partido. Sin esperar nada a cambio. Que grandes. Espero. Escucho. ¿Siguen ahí esos malditos cobardes? Como hienas lanzándose sobre los restos. Te equivocaste, pero después de la tempestad, ya sabes lo que vienes. De algo servirá el drama. El agua finalmente se recogerá y dejará a la vista esas bestias, que volverán a retorcerse en sus propios charcos infelices.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Con todas tus fuerzas.

Ya. Basta. Ya caíste en la trampa y te dolió. Lo sentiste. Corre como si te persiguiera una bestia furiosa y enferma. Arranca como quien huye de una peste o una plaga. No mires hacia atrás, nunca. Tampoco hables con nadie en el camino. Tú cierra los ojos y da zancadas largas. Si escuchas ruidos, no le hagas caso. No me creas nada. Si te llamo, desde la oscuridad, arráncate los oídos. Olvídalo. Yo ya te dejé tranquila, pero ese terrible pobre weón que sale después de un par de sorbos, parece que no lo hará. Excusa asquerosa pero no menos verdadera. Penosa. Pobre. Este perro herido no quiere más hacerte daño, pero hay veces en que el instinto le gana a la razón. Sigue corriendo, no te detengas. No te acerques, ya sabes lo que pasa y ya viste cuanto duele, vaya que duele.

martes, 21 de septiembre de 2010

Un plato roto.


Los platos caían y caían pero a pesar de a altura, no todos se quebraron. Algunos rebotaron, otros quedaron boca abajo, olvidados y esperando ser pisados. Era una verdadera lluvia, qué digo lluvia, un maldito diluvio. Nadie gritó. Nadie se asustó. Nadie lo impidió. Cayeron como un bombardeo aliado y nadie si quiera se dio cuenta. Yo recogí uno, que lleve a mi casa, escondido, no sé por qué. Lo traté de arreglar, pero faltaban muchas piezas. No me importó. Con paciencia y una taza de té, me senté bajo el parrón del patio de atrás de mi casa, a intentar dejarlo como nuevo. Sí, en la antigua mesa de madera. Quise, pero no pude. Mentira. No tengo patio de atrás. Y no quiero arreglar nada. Nada. No lo tomé, porque ese plato no era mío. Ese día seguí caminando e hice como todos, me hice el ciego, el sordo y el mu.. no, el mundo no me sale, para mal. ¿Los platos? ¿qué platos? No sé de que me hablas. No soy yo. Hay algo que no te he contado pero tengo un plato trizado, arreglado por mí, colgado en medio del salón de mi casa. Es realmente hermoso. Pero sabes qué, si lo quieres ver en su real magnitud, debes verlo desde acá. Sí, siéntate ahí, bajo el parrón. ¿Te llevó un té?

lunes, 20 de septiembre de 2010

La cuenta.

Estás sentado en un bar, no sabes bien que día, menos la hora. Tu vaso está vacío, pero al parecer ya están cerrando, eso no lo crees porque eres en extremo inteligente, si no porque se acaban de encender las luces. De pronto, de un segundo a otro, te das cuenta de que hay un papel blanco sobre la mesa. En él están escritos todos los momentos, situaciones, sentimientos, emociones de las cuales te arrepientes, pero que de alguna u otra manera, de milagro, nunca te tocaron ni menos te hicieron daño. Esta vez es distinto. Lo presientes. Hoy están ahí. Sabías que iba a pasar, y tenías claro que el trago sería amargo, pero se acabo la suerte. Llegó la cuenta y la vas a tener que pagar.

lunes, 6 de septiembre de 2010

domingo, 5 de septiembre de 2010

Condicional.

Te mordería la boca. No sería exactamente un beso, porque sería con furia, morbo, lujuria y nuestros labios no se tocarían. Tanto. La sangre correría por tu cuello y yo la seguiría con mi lengua. Una lágrima caería por tu mejilla, pero no estarías triste, estarías estremecida por la misma fuerza que sentiste una vez y pensaste que jamás ibas a sentir. Y yo me reiría, pero esta vez de placer, mirándote a los ojos con las mejillas coloradas. Minutos después me levantaría de la cama a tomar agua. Me pararía frente al espejo y no me impresionaría al ver mi pecho manchado por tu sangre caliente. Abriría la llave y llevaría mi boca hacia el chorro de agua fría. No pasarían ni 10 segundos y sentiría tus pechos en mi espalda porque me vendrías a buscar. Volveríamos a la cama, lo haríamos mil veces más y te mordería un par de veces, nuevamente. Todo esto pasaría a diario, si fueras mía.

Alto vuelo.

Limpias, atentas, con trajes ajustados, perfectas. Sin duda deben tener un aroma increíble. Estrictas y amigables a la vez. Severas y serviciales, pero no por eso menos calidas. A través de sus trajes inmaculados muchas veces se puede ver algo de ropa interior y eso emociona. Sin duda a la hora de hacer el amor deben ser de ese tipo mujeres que te preguntan como estás, como lo pasaste y si faltó algo. Y uno se debe levantar y mirarlas tendidas sobre la cama y estoy seguro que se deben seguir viendo igual de perfectas, ordenadas y siempre dispuestas. Gracias azafatas por ser tan azafatas.

viernes, 16 de julio de 2010

Puñetazo.



"sabes lo que me da más rabia, que eres un pendejo. Un pendejo asustado. Un pendejo que se esconde en ese ego falso, y que cree que todo el mundo se lo quiere cagar. Por eso andas arrancando, y no quieres tener más amigos que los que te hiciste una vez en el pasado. Por eso te has enamorado una sola vez en tu vida, y no buscas ni quieres repetir la experiencia. WN! no todos te queremos cagar, ese complot que inventaste contra ti no existe, sólo existe en tu cabeza. Si algún día te dejaras de mirar el ombligo y miraras a tu alrededor, verías por fin, todo lo que la gente te quiere".

sábado, 3 de julio de 2010

una caña y un par de verdades.


miro unos cuantos euros sobre la mesita, y aún no reconozco bien las monedas. Podrían ser sólo céntimos,podrían ser unos cuantas monedas "grandes", pero la verdad, no quiero saber. No quiero reconocerlas, porque no son mías. No me ha pasado nada malo, estoy feliz, contento, pero sé que voy a volver. No es por ti, ni tampoco por ti . No, jamás sería por ti, y los siento, no es por ti que estás leyendo esto, aunque a mi me encantaría, tanto como a ti, que así fuera. Es por mí. Porque aunque disfruto cada segundo en este mundo lejano y me río sólo en el autobus, mucho más que en la 103 cuando atravesaba Santiago, hoy tengo una certeza. Allá es mi lugar, creo. Volveré por mí. Sin revanchas, sin luchas, sin rabia, sin sangre entre los dientes. Limpio de alma. Transparente. Con la vida por delante, y varios montones de sonrisas dentro de la mochila. y, la verdad, es extraño. Porque cada día que pasa aquí lejos, me encuentro conmigo mismo. Así, sin querer y cada vez más seguido. Y muy seguido nos metemos a un bar y nos tomamos una caña bien conversada, sin necesidad de emboracharnos. Raro, no? Sí te dije que he cambiado po! y para mejor. Estoy seguro de que para mejor.

domingo, 20 de junio de 2010

Curado.

Hoy me miré la herida, y te cuento, ya está bien. No está infectada, cada día me molesta menos, yo diría que ya está cicatrizada. Te lo juro que en un momento pensé en que nunca iba a sanar, especialmente por la cantidad de sangre que salía como un chorro de crudo arrepentimiento. Ya esta cerrada, quiero que lo sepas. Si hasta tengo un par de heridas pequeñas que me molestan más, pero estoy contento, porque esta era LA grande, profunda y dolorosa, la que jamás pensé que sanaría. Ya no me cuesta caminar y no bebo para olvidar el malestar. Quiero que lo sepas, que lo pienses y que sigas tu vida. Quiero que te enteres por esta carta, y así aproveche también de enterarse la otra mitad de mi corazón.

miércoles, 16 de junio de 2010

sábado, 12 de junio de 2010

metro.

Despiertas en una ciudad que no es la tuya, pero al igualque en tu Santiago natal, te cuesta abrir los ojos. Te cuesta ver lo que has logrado, esta miopía te dificulta ver lo que has ganado y por suerte, tampoco ves lo que has perdido. Pero estás tal como hace un par de meses, apoyando tu mano derecha en un frío fierro de metro, esperando tu parada. ¿La diferencia? Hoy no esperas la estación para finalmetente llegar. Esperas ansioso, pero paciente, la estación en la que te toque empezar.

domingo, 30 de mayo de 2010

No fue.

No es el momento, no es el lugar, ni siquiera estoy seguro que seas tú. No es el tiempo, hasta puede ser que no sea en esta vida. Hoy guardo silencio y meto lo que creo y lo que siento en la maleta, entre unas poleras viejas y un par de sueños inconclusos. Por eso también me voy. No es que no quiera, es que necesito pensar y volver con un papel en blanco y botar este que tengo en la mano, roñoso y lleno de palabras ilegibles. Hasta luego, hasta siempre, hasta que el destino me de una tregua o más simple aún: hasta que lo imposible se vuelva todo lo contrario.

lunes, 24 de mayo de 2010

de la amistad y otros vicios.


"es así como una tarde de marzo yo hablaba con una compañera de vida habitual, de esas con la que una habla y conversa banalidades y le decía: "para mi la amistad es uno de los sentimiento universales más grandes, y es más, por eso NO tengo amigas. Porque a mis amigos yo los admiro, los quiero, los idolatro y además los entiendo, es decir, si tuvieran pechugas lo suficientemente apetecibles y fueran mujeres, obvio que me las intentaría agarrar". Ya, sigamos tomando. Sí, sigamos tomando mejor.

domingo, 16 de mayo de 2010

estela.


Juegos de palabras, juegos del corazón. Códigos y reglas inventadas por no sé quien y que limitan un encuentro que tiende a parecer algo grande, pero que en este momento y en este lugar, suena imposible. Porque tal vez no valga la pena hacer tanto daño y es mejor quedarse quietecito, calentito en este rincón húmedo ese ricnñon humedo lejano que tu y yo hemos inventado. El momento es ideal, porque no hay mejor momento que el ahora, pero nuestros tiempo no se combinaron. Decenas de películas y otros cientos de miles de libros y canciones hablan de estos encuentros imposibles y aún así, es curioso que siga pasando. Que hoy me pase a mi y a ti. A un nosotros que no existe. Y si es lo suficientemente grande tendrá que esperar y si no lo es, será sólo una raya en el agua que desapareció mientras pensabamos en otra cosa. El problema: yo no pienso en otra cosa.

domingo, 9 de mayo de 2010

obvio.

O acaso has escuchado a una pareja de enamorados que digan : “nos conocimos en un bar”.

domingo, 2 de mayo de 2010

ojos cerrados.

Soñar no cuesta nada. Nada. Es sólo cerrar los ojos y ponerse a pensar en todo lo que haríamos si tuviéramos el poder de hacerlo todo. Soñar no cuesta nada, lo que cuesta es dejar de soñar. Llegar un día y poner todas nuestras energías en una sola cosa: que los sueños dejen de ser sólo eso.

lunes, 12 de abril de 2010

Fuego.


Al fin das pasos grandes, de esos importantes, de esos que dan gusto. Y empiezas a escribir una historia única, capítulo importante de ese relato mítico que siempre soñaste escribir. Dejas los malos recuerdos junto a los que más te hace daño, los buenos, y los tiras en un rincón oscuro en el cual no vuelves a mirar. Al fin caminas con orgullo, mostrándole a quien quiera verlas, esas profundas heridas, al fin cicatrizadas. Nuevamente avanzas sin parar, mirando a la gente directamente a la cara, pero ahora con los ojos luminosos. Sí, como en un tiempo lejano, también lo estuvieron. Tu vida nuevamente se escribe con letras de fuego y ese olor a gris se tiñe de ganas, de ilusión y de esperanza y ahora es un aroma simple pero agradable. Una vez más te paras frente a la vida como un guapo de los barrios bajos, con el estadio en contra pero con la camiseta bien pegada a la piel. Y es que si no tuvieras miedo, no estarías vivo. Y si no soñaras, seguramente estarías muerto. Piensas que quizás ese año nublado efectivamente estuviste medio muerto. Pero no, sólo estuviste triste y un poco dormido. Las palabras siguen sacando sangre, y esa sangre está más caliente y roja que nunca.

lunes, 1 de marzo de 2010

El terremoto fue antes.

Hemos cambiado, de eso no hay duda. De ser un país modesto hoy nos vanagloriamos de nuestra suerte, de nuestro orden y de nuestra posición privilegiada en una alicaída América latina. Antes otros eran los déspotas, nosotros los callados. Ahora todo cambió. Pasamos de “rotos chilenos” a jaguares y luego a ser los ingleses de América latina. Antes Chile ayudaba a Chile, hoy las imágenes de saqueos se toman las portadas y Chile se defiende del Chile que se quedó abajo del bienestar económico, ese que se guardo la rabia hasta el punto de olvidar sus valores y entrar a supermercados, tiendas e incluso casas habitadas con tal de devorar y robar todo con un hambre de justicia social totalmente mal entendida. Asquerosa y violenta. Hoy sale ese hedor que solo es posible sentir cuando el dolor y la fuerza de una naturaleza implacable zamarrea mucho más que la tierra. Hoy lamentamos miles de desaparecidos, pero también se abre una grieta que nadie, ninguno de nosotros, ni menos las autoridades, quisieron ver. Hoy el agua de un sistema económico injusto se recoge y nos deja ver las profundas fisuras de una sociedad dividida. Un 27 de febrero Chile cambió para siempre y obligó a 17 millones de personas a mirarse al espejo. Estoy seguro que a más de la mitad, sin mediar terremoto, se les cayó la cara de vergüenza.

sábado, 23 de enero de 2010

Hoy.


Hoy no salgo. Hoy escribo. Hoy me lamento por el tiempo pasado e incluso te recuerdo. Hoy me pregunto si tomé las decisiones correctas y si realmente soy quien quiero ser. Hoy me quedo en casa, lanzándole dardos a mi orgullo vencido. Hoy me acuesto en la cama de mis viejos a pensar, sin llegar a conclusiones. Hoy disfrazo de pena mi agonía, y no me alejo ni un momento del suero que mantiene viva esta tristeza moribunda. Hoy no saldré a emborracharme, sólo par sentir este dolor totalmente consciente. Hoy no muerdo, ni actúo como si no me importara. Hoy me quedó acá, con el olvido y nos tomamos un vaso lleno de nada.

sábado, 2 de enero de 2010

el fuego y el mar.

hay dos cosas que uno puede mirar por un rato largo sin mayor problema y hasta con algo de placer: el mar y el fuego. ¿tus ojos? no, esas ya son palabras mayores.

viernes, 18 de diciembre de 2009

resaca.


Escribir me cuesta. Casi tanto como vivir. Pero los sábados en la madrugada todo es posible. Es que todo se hace más fácil cuando tienes en la mano un vaso de eso bueno que te hace tanto mal.

domingo, 6 de diciembre de 2009

seca.

Hoy fue uno de eso días. En que tus piernas honestas se cruzaron con mis pretensiones. Deseos de un hombre que busca desenfrenadamente el éxito, pero realidad de un hombre que busca querer. Reales, como tus ojos. Mágicos como tus carcajadas. Fatales como tu “hola”. Tu sonrisa se abre paso entre una pared de muecas falsas y es ahí cuando aparece tu vos. Diciendo lo que te parece, lo que te conviene y lo que te gusta. Y yo trabajando de sol a sol bajo la sombra de la rebeldía, sin cesar hasta el día en que logres decir: “tus besos son los que quiero, por qué no, toda la vida”.

domingo, 8 de noviembre de 2009

risas

Es extraño esto de la vida. Eso no lo voy a descubrir yo, pero la tuya, la tuya si que es para subirla a un pedestal. Viviendo como un juego, para no comprometerse. Para no perder. Escondido tras risas que se desvanecen cuando sale el sol. Triunfos morales y cobardes. Juegos de un niño que ya no lo es tanto. Caretas que algún día caerán, para dejar al descubierto al niño asustado que se esconde tras la escenografía de una vida que parece no tener penas.

domingo, 1 de noviembre de 2009

nunca más.

Así, sin respeto. Con la tele prendida y medio desconcentrado. Así voy a escribir. Y es que la incomodidad me persigue y hace que me muerda el labio más de lo que yo quisiera. Mierda. Quiero escapar de esta mierda pero no puedo. Al menos, con esto ya cumplí. Ahora me podría ir a hacer mi vida. La que quiero. Da lo mismo si es acá o en un país desconocido cercano al adriático. Que mas da, si esto no es lo que quieres para ti. Noches frías de remordimiento y arrepentimiento. Haciendo de cobarde en las noches, tomando alcohol hasta que se olvide el dolor, pero también la vergüenza. Haciendo daño y triturando con la rabia de tus mandíbulas la los corazones blancos que se te acercan de ve en cuando. Y ni siquiera lo haces bien. Porque todo es a medias. Tu vida es a media. Tus ganas son a medias. Pero no tienes ni media motivación, se acabó el hambre. Con la mediocridad instalada de copiloto en este viaje hacia la nada, parece que ya no te quedan fuerzas. No quieres pelear, no quieres jugar, no quieres querer, prefieres quedarte ahí, viendo como tus labios sangran.

lunes, 12 de octubre de 2009

rojizo

No quiero escribir. Me duele la cabeza y no quiero pasar todo a un maldito papel. Peo me acuerdo que hoy caminé. Y vi una colorina increíble, pelo liso, aro en la nariz, sentada sobre un bloque de cemento que conforma la arquitectura de una plaza, una con puente. Su bicicleta blanca a un lado. Triste. Palida, no fría. Hermosa. Extrañamente familiar. Esperando quizás qué. La miré mientras caminaba, sin intimidarla. Observándola como el quiltro que me acostumbré a ser. Y cuando iba exactamente a su lado y ella ya no podía verme, la miré. Sí, cobarde. Y pensé en preguntarle si le podía sacar una foto con la cámara que lelvaba en el bolso, pero no, no eres ese. Eres el mismo niño asustado. Qué niño, perro asustado. Sí, el que no mira a los ojos. Como en el último tiempo. Escondido. Bajo una mesa o tras una puerta. Arrancando cuando alguien se acerca y te levanta la mano. Ni luchando. ¡ni luchando! No cruzando ninguno de los ríos que la vida te a puesto. Sólo respirando. Con suerte respirando. Y pensaste, hace cuánto que no sacas a bailar a la más linda de la fiesta. Sí, hace cuanto. Y recuerdas que hace un tiempo, la sacabas. Con suerte dispar, pero la sacabas. Sin miedo, sin vergüenza sin dolor. Así, sin más. Incluso sin alcohol. En qué momento pensaste que en el alcohol estaba el valor. Que cobarde. Y ahora mientras defines quien eres y para donde llevarás tu vida te das vergüenza. ¡En qué momento bajaste los brazos! Mírate donde estás, mírate. Resignado sentido en un rincón de tu vida. Y no eres capaz de nada. Cuando creíste haberte levantado, sólo te arrodillaste para demostrarte a ti mismo que tenías algo de fuerza, pero no para levantarte. Es la hora de tomar decisiones importantes. Quizás así dejas de morder las víctimas antiguas y buscas la salida en el futuro. A qué le temes. Qué te hizo tanto daño. que es ese dolor que te atraviesa la seguridad y te aprieta el pecho. Ya basta. Hasta cuando. Y no sé. Quien sabe. Mientras sigues en tu vida enredada en palabras que no saca nada. Mordiendo por miedo. Arrancando por no sé. ¿y la colorina? Sigue ahí, esperando.

miércoles, 5 de agosto de 2009

pruebas.

Y llegó el día. Ese día en el que el orgullo que te había dado tanto, hoy es una filuda y punzante piedra en tu zapato, o peor aún en tu alma. Para que aprendieras el verdadero significado de la palabra humildad, a sangre, a lágrimas, a fuerza. Y ahora te cuesta enfocar, levantarte para ir a luchar, y no tienes ganas, malagradecido. Aunque sabes que lo tienes todo, quieres más, porque así fuiste criado, porque tu solo debías aprender el valor de las cosas y parece ser que aún no lo has aprendido. Porque la ambición mal administrada te hace daño. Y aún no aprendes, cuántas pruebas de humildad tendrás que tragar para que aprendas. Y te da rabia todo, tal vez justificadamente ,en parte porque el valor de la paciencia no te fue entregado y en mayor parte porque aún no aprendes que no siempre las cosas son como tu quieres, que el mundo está lleno de espinas en las que buscas siempre, involuntariamente, quedar enganchado. Y ya es hora, porque la estás pasando mal, porque paso a paso, caída a caída entiendes que no tienes el mundo en tus manos, que la lotería de la vida no siempre te dará el número ganador. Palabras que buscan aplacar las cenizas de lo que un día fueron llamas. Y estás en punto muerto. Esperando a que pase algo, no pensando, congelado en tu rabia, observando una vez más lo que pasa a tu alrededor. Pero esta vez en silencio.

sábado, 13 de junio de 2009

no va más.

Hoy no es un día especial. Para nada. El sol salió por donde mismo y el frío Santiago esta tal y como debería estar, oscuro. Hoy comí tallarines y jugué algo de fútbol. Nada del otro mundo. ¿Por qué habría de elegir este día para cerrar la puerta? Nada. Nada que yo sepa. El mundo quizás lo sepa. Hoy pongo tablas cruzadas, de esas que ponen en los sótanos para que no pasen los monstruos ni los huracanes. Así de acabado. Así de decidido. Y camino. Lejos. Sin saber de ti. No hay noticias, no hay mensajes, no hay nada. Y lo hago sin pena. Que también la dejé ahí dentro apoyada en el arrepentimiento. De él si que me costó deshacerme. Justamente él fue el que me persiguió mucho tiempo mientras yo me escondía tras infinitas matas de alcohol y me tapaba con mantas de voces suaves. Te dejo, y ya no sigo donde me dejaste, donde te dejé. Ya no más. No es un día especial. Hoy termino y me dejo de pendejadas. No crezco pero tomo una decisión. Sin pena, en un día con nada de especial. Se acerca la noche y ya no busco nada. Y aunque ya estoy sano y curado de ti, algo anda mal, pero me acostumbro. ya no espero que nada sea especial.

jueves, 28 de mayo de 2009

cristal

y hoy te lloro. Hace mucho que no lo hacía. pero como siempre un vistazo a la vida bastó para botarme de lleno a la lona. Es que no sé. Es que fallé. Es que quise vivir y en eso perdía la vida. y sueño contigo, al menos 3 veces por semanas. y comparo tus besos. Las siestas no. No se puede. Sería una herejía. pero te lloro. sin limites, sin compasión y sin verguenza. tu nariz. tus manos y tu amor. extrañar no es bueno. recordar a veces. que daría. pero el reloj ya dio una vuelta. no volveré. tu tampoco volverás. y me pegunto is alguna vez, seré tan felz como contigo o esta enfermedad llamada amor será como la peste cristal (como dice la canción). Te da una vez y fuerte, incluso te quedan marcas para siempre pero una cosa es segura. Jamás te dará otra vez.

martes, 14 de abril de 2009

yo sé

tranquila, yo sé que lo que me decías no es mentira. Es sólo una verdad de otro tiempo.

espejo

Te parece extraño. Entras en el mismo bar que hace un poco más de un año visitabas con frecuencia y parece ser que el tiempo se hubiese detenido. Las mismas caras, todos repartidos en las mesas tal como los dejaste, incluso con los vasos a medio llenar. Miras a ambos lados y pides lo mismo de siempre. Vas al baño de al fondo, apoyas ambas manos en el lavamanos, das el agua que sale lenta, como de costumbre, y te tocas la cara. Esperas unos segundos y bruscamente las sacas para ver el espejo. Todo está claro. No ha cambiado nada. Nada excepto tú.

sábado, 4 de abril de 2009

fecha de vencimiento

todo está quieto, como hace tiempo no lo estaba. Aceptaste lo que te molestaba y sí, vives un poco más tranquilo. No es resignación, si no algo así como meter la vida al freezer por un rato. Claro, ahora estás anestesiado, pero que pasará cuando te des cuenta que volviste, y que por comodidad evitaste una lucha que parecía perdida. Quizás maduraste, y entendiste que vivir tranquilo es algo que tiene valor propio. Pero, qué pasará cuando abrás el freezer y encuentres eso que dejaste un día, hace tiempo.

peligro


Cómo estará de mal el mundo actual, que cuando la gente se despide, además del tradicional e histórico chao, le suma un temeroso y triste cuídate,

domingo, 22 de marzo de 2009

extraño


actuando como alguien que no eres. Desde cuando? no lo sabes. respiras rapidito y tus manos están la mayor parte del tiempo empuñadas. Cuándo pasó esto?. timorato y más preocupado del qué dirán que, del vital, yo quiero. Viviendo como un fantasma gran parte de la semana, alimentandote de chispasos que te recuenrdan ese que fuiste, el que debiste seguir siendo y el que te llenaba de orgullo. Y hasta el problema más pequeño te complica. Con la vista nublada te quedas estático, en esa esquina en la que te dejaron. Peor, en esa esquina en la que te quedaste por que tu lo quisite. Empujando con la nariz la correa que yace botada y algo percudida, víctima del tiempo y los otoños negros. Pero hay un día en el que el alma vuelve a tu cuerpo. No estás seguro si son los miércoles o los jueves, a eso de las 11:00 am. Y te llenas de energía, ríes y hasta crees denuevo que tienes el mundo en tus manos. ¿que cuál es el peor día? lejos, los domingos. si la mayoría de esas tardes no te reconoces, pasas al lado tuyo y te miras como si fueras un extraño.

lunes, 23 de febrero de 2009

no



Y viste pasar tu vida delante de tus ojos. Por culpa de ese pequeño rayo de esperanza. Y el qué hubiera pasado se te cruzó con el querer. Y ahí te quedaste, pasmado en la luz roja que no te deja avanzar. Una rara idea voló por tu cabeza. Y no pensaste en nada. Y la herida se abrió en medio del traicionero alcohol. Y quedó así. A la vista. En carne viva. Y parece que no la quieres cerrar. Y así fuiste en busca del cuchillo más filoso. Con el riesgo de recibir una estocada fría, que quizás te mereces. Y caminaste por la misma vereda que te vio abrazar el infinito. Y te volviste loco. Te sentaste para meter mano a lo enmarañado de tu sangre, para separarar los arrebatos de las verdades. Dejaste a un lado la desesperación, para sólo ver los sentimientos. E hiciste un gesto brusco, como si hubieras visto un fantasma. Lo botaste todo y diste un par de pasos hacia atrás. Asustado. Como queriendo arrancar, como no queriendo ver. Si solo hubieses estado lo suficientemente sobrio como para contarme lo que viste. O que daría, mientras con los ojos vidriosos resisto el fuerte viento y me siento en la vereda de esa calle, esa que un día me vio abrazar mucho más, si, mucho más que el infinito.

jueves, 12 de febrero de 2009

a mi, no.


retroceder no es perder. Lo repites tantas veces dentro de tu cabeza y aún así, el resultado no es el deseado. Ni por medio segundo te la crees.

domingo, 18 de enero de 2009

sanación

silencio. parece estar todo más tranquilo de lo normal. es cierto, no ha paado nada, al menos nada de lo que te quieras acordar. la tormente te dio un respiro y tu yaces una vez más agazapado, mirando tus heridas que cicatrizan lento, pero esta vez sin tanto dolor. llueve y una neblina espesa se acerca. estás sentado, pensando que hacer. ir tras ello, o una vez más renunciar. quizás es el momento de atacar al miedo pro la espalda. quizás es el tiempo de actuar. quizás ya no quede tiempo. quizás nuevamente todo quede en un quizás.

rapidamente te paras y enfilas con rumbo desconocido. escupes y te secas los ojosde esas lágrimasque llevan años en tus mejillas. tomas lo que tienes y encuentras eso que siempre tuviste, pero estaba olvidado en la oscuridad de tu personaje. es el momento. el quizás ya no existe. pasos firmes, frente en alto, sangre fría y una vez más, corazón caliente.

domingo, 4 de enero de 2009

por la herida

-lo único que has hecho. maldición. por qué?. claro, justo ahora te vino un aire de verdad.ganas de darte cuenta. basta. ya eres bastante grande y has cometido suficientes errores como para que sigas en la dinámica del perro herido. eres un perro, pero los demás no lo saben. y si los perros tienen coraje y carecen de razón, lo eres aún más. esos palos de ciego dañan a mucha gente y tienes que parar. detener esa mano que de vez en cuando rasca esa herida putrefacta que no solo te duele a ti. mira al frente y sé un poco más solidario. déjate de huevadas y camina en busca de eso que te hace falta. de la mejor versión de ti. -

dijo eso, hechó un par paladas de carbón a la caldera y miró hacia adelnate. Aún faltabn un par de kilómetros para llegar a destino.

vomito

3 días he soñado contgo. 3 innecesarias torturas seguidas. y me has dicho que estás bien. sumado a imágenes que me he encontrado por fisgón. sé que estás bien. y así debiera quedarme. seguir jugando a esos momentos que algunos le llaman vida. te deseo lo mejor. mentira. tu sabes que soy orgullosos pero hoy te lo digo desde el fondo de mis tripas. creo que te amaré siempre, y como los tontos de los cuentos, y mietras devoró las presas que cada semana despedazo, te digo, desde el fondo de mi corazón cursi: mientras ses feliz tú, yo estaré bien. segundos después me arrepiento, bueno, tu ya me conoces y sabes que mi orgullo no me dejaría perder.

lunes, 22 de diciembre de 2008

tú allá, yo aquí.

Cosas imposibles. Distancias insalvables separadas por infinitas tierras incendiadas de resignación. Un derechazo seco a los sueños que en la noche oscura parecen ser verdades regadas de ron. Mundos lejanos, separados por un abismo construido por años profundos. Oscuros. Miles. Por algo los sueños son sueños. Por lo mismo, el mundo es mundo y tú eres tú. Y yo soy yo. Y tú estás allá y yo, sentado acá escribiendo esté triste testimonio atravesado de un pesimismo que se confunde con el orden natural de las cosas. Sangrando realidad y llorando una falsa esperanza que sólo los lunes en la tarde me hace imaginar que las distancias una vez más no existen. Si, tal y como desaparecieron con ese puñado de amores viejos. Y así paso las noches, pensando. Quejándome como un moribundo de ti, pero con los sueños de un pequeño que anhela alcanzar tu estrella para bajarla y besarla o quizás sólo para ponerla junto a su colección de sueños rotos. Y me doy cuenta que no eres más que eso, ni tampoco menos. Eres uno de los más bellos y violentos sueños, uno de esos que están cargados de esperanza y empapados de esa siempre incómoda y maldita utopía. de esa utopía que da energía pero tambén quema, si supieras algún día como quema...

martes, 25 de noviembre de 2008

...

Y entonces me respondió:
¿Qué sacas con dispararle, si una vez muerto no lo vas a escuchar más?

viernes, 21 de noviembre de 2008

sueños violentos



Cuando acostado, saltas violentamente. Como pensando caer a la nada entre las sábanas húmedas de una noche de vodka. reflejos desesperados y besos que gritan hasta volverse un manjar dulce, espeso y muchas veces amargo. Quién eres. La vida te está empatando al último minuto y ves como tus veintitantos pasan a una velocidad que no intentas aplacar. Cierras los ojos, abatido por la lucha diaria, por esa batalla que parece perdida y que te quita la mayor parte de tu respiración. Ahí comienza. Sí, la verdadera vida. Esa que cambia día a día y que empieza en tu propia cama. Un día desde un futuro nublado en un imaginario escenario que da miedo. Al otro compartiendo risas y consejos con quienes ya no están. Piensas por un minuto: que difícil sería si un día te das cuenta que la realidad es esa vida que amas/detestas y no esos malditos sueños de verano.

domingo, 27 de julio de 2008

no es



mi pena no es grande. Es sólo de esas que te recuerdan que hubo un día en que no estaban.

sábado, 26 de abril de 2008

agáchate godoy!


Entras, con el dolor a cuestas. Miles de fantasmas te rozan, mientras te abres camino por la miseria. Subes la escalera pero antes, pasas cerca de dos hombres de verde cuidando a quien no se lo merece. Ya estás cerca y lo ves. Sobre una precaria camilla, al fondo de una habitación llena, con la mirada perdida en la ventana. Caminas intentando no ver al hombre que duerme esposado un par de camas hacia la derecha . Le hablas. Él no sabe donde está. Le tratas de explicar y en un segundo de lucidez lo recuerda. Ese segundo ya pasó. El sigue mirando la persiana y la triste postal de Santiago. Te duele el alma. Le preguntas si te conoce. Segundos infinitos pasan frente a tu pena que no es menos. Te mira y finalente responde: Arturo Godoy

buenos pasos

Últimamente me ha dado por caminar. Si, simplemente caminar y no poco. Desde providencia hasta diagonal oriente, desde tobalaba hasta pedro de Valdivia por Eliodoro Yánez o simplemente por ahí. Pensando, respirando hondo, casi siempre respirando hondo. Pensamientos vagos que generalmente terminan en nada, pero que mientras se cruzan por mi cabeza, se convierten en un viaje emocionante por lugares lejanos y muchas veces inexistentes y escenarios futuros increíbles. Pienso en ti, incluso mientras me acercaba a la plaza las lilas, soñé con verte, encontrarte y por supuesto darte un beso. Casi siempre camino contento. Observo a la gente y me imagino lo que hicieron y lo que están por hacer. Sus dolores, heridas y también sus alegrías. Paso a paso voy mirando el futuro con buenos ojos, feliz de estar nuevamente con la sangre hirviendo, y de tener el corazón de nuevo latiendo. Intentando construir una vida en que los sueños dejen de ser sólo eso y se conviertan en proyectos, proyectos reales. Tu eres muy responsable de eso, por eso te pienso tanto, me lo devolviste todo, y cerraste varias heridas, sin quererlo. Por eso sigo luchando, por eso todos los días me levanto en la mañana y ya no me demoro tanto en la ducha, ni amanezco con sueño. Por eso camino, respiro hondo y me río.
Hablo desde el alcohol que me falta por tomar. desde las mujeres que aún no beso. De las lagrimas que derramaré. hablo del futuro que no existe. De las luchas que ganaré. hablo desde mi mismo, desde la conciencia que no me deja tranquilo. Desde un frío rincón de mi nueva vida, de un suspiro que ya no está.