sábado, 3 de julio de 2010

una caña y un par de verdades.


miro unos cuantos euros sobre la mesita, y aún no reconozco bien las monedas. Podrían ser sólo céntimos,podrían ser unos cuantas monedas "grandes", pero la verdad, no quiero saber. No quiero reconocerlas, porque no son mías. No me ha pasado nada malo, estoy feliz, contento, pero sé que voy a volver. No es por ti, ni tampoco por ti . No, jamás sería por ti, y los siento, no es por ti que estás leyendo esto, aunque a mi me encantaría, tanto como a ti, que así fuera. Es por mí. Porque aunque disfruto cada segundo en este mundo lejano y me río sólo en el autobus, mucho más que en la 103 cuando atravesaba Santiago, hoy tengo una certeza. Allá es mi lugar, creo. Volveré por mí. Sin revanchas, sin luchas, sin rabia, sin sangre entre los dientes. Limpio de alma. Transparente. Con la vida por delante, y varios montones de sonrisas dentro de la mochila. y, la verdad, es extraño. Porque cada día que pasa aquí lejos, me encuentro conmigo mismo. Así, sin querer y cada vez más seguido. Y muy seguido nos metemos a un bar y nos tomamos una caña bien conversada, sin necesidad de emboracharnos. Raro, no? Sí te dije que he cambiado po! y para mejor. Estoy seguro de que para mejor.

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